viernes 3 de febrero de 2012

MIRADA


Mirada, tú ardes como ascua hundida,
misiva escueta de un amor oculto,
misántropo que clama con indulto
misericordia por seguir con vida.

Mirada de esperanza renacida
mientras se entierra como inerte bulto
mi lento fenecer en el sepulto
misterio de tu fosa desabrida.

Mi destino se cruza con el tuyo,
mistral que sopla débil y se alienta
mixturado con rachas de murmullo

stico. Para no ser más un reo
militando en prisión de muerte lenta,
rame con fogatas de deseo.

                                      Antonio Macías Luna
                                      (Derechos de autor)

jueves 26 de enero de 2012

PETICIÓN A UNA ROSA

   Te ensalza con piropos el poeta.
Te declama expectante sus canciones
a tal punto que ya no eres discreta
y, por norma, seduces corazones.
   Conocedor de tu inmortal receta,
para hablarte me sobran las razones.
Te ruego endulces la acritud que veta
a un pecho los latidos con perdones.
   ¡Rosa que te emparejas con el viento!,
apelo a tu semántica tan breve:
tu cáliz que cimbrea la mañana,
   para que al corazón querido lleve
sólo una estrofa en sílabas de grana
y le transfiera mi arrepentimiento.

                   Antonio Macías Luna
                        (Derechos de autor)

LAS LLAGAS DEL PECADO

Yo quiero que me quiten unas llagas,
unas que surgen repetidamente.
Quiero desarraigar cada puñal
encastrado en el pecho por la vida.
Y cuando digo vida,
me refiero a un semblante enfurecido
llevando escudo y lanza.

El rostro de intención diabólica es
semejante a un chacal que abre la boca
y me ofrece una eterna dentadura.
Consigue regalarme con astucia
pecados de sus dientes uno a uno,
cada vez más profundos.

Yo quiero deshacerme de esos clavos,
cosas sin importancia para el hombre,
desprotegido bajo una armadura:
coraza de los ángeles malignos.

Y tumbado en mi anciana construcción,
cuando los ojos se unan con la muerte,
querré visualizar los tiempos corregidos,
en la espera de haberme adormecido
libre de sangre y llagas,
antes de hurgar la tierra con los dientes.

Antonio Macías Luna
(Derechos de autor)

REENCUENTRO

Entre los altibajos del destino,
adrede te escondí, errado, un día
como una luz que sale de la Vía  
Láctea y al cielo abre otro camino.

Grande el peso que encima se me vino 
a mí, un sirviente tuyo, Poesía,
por montes de nublada hipocresía
con las cumbres flotando en blanco lino.

Solo, sin el joyel de tu esplendor
fui rincón que destierra sol y rosa.
Mientras cobraba sombras por mi error,

tú a las nieves cubrías de color
y otra vez regresaste, dadivosa.
Gracias por no mirarme con rencor.

 Antonio Macías Luna                                                                                                                                        (Publicado en Poetas Andaluces)
(Derechos de autor)

A LOS QUE NACIMOS

Nos turnamos llorando sin querer
buscando a nuestra madre en una cama
donde se multiplican existencias:
nuestras flores de loto con rocío,
con cálices de vidas reencarnadas.

Un fórceps se apodera de cabezas,
las extrae con la piel ensangrentada.
Y la traemos todos al nacer,
al menos quienes llegan a mostrarla.

Bendigo la prisión de unas tenazas.
Bien digo: ¡las tenazas de nacidos!,
las manos hábiles de la matrona,
que rasgan nueva carne de otra usada.
Bendigo sus minutos de labor.
Bendigo tantas horas de dolor.

                                                 Antonio Macías Luna
                                                (Derechos de autor)

domingo 14 de agosto de 2011

SER DE LA NADA

Ser de la nada es ser monarca ausente,
destronado de su reino por Dios;
de unos dominios donde nada estaba
creado, donde nada nacía ni moría.

Ser de la nada es contemplarse uno
en el espejo de la inexistencia
como un vampiro ante un cristal vacío,
sin color ni reflejos.

Ser de la nada es de todos:
del alma que saluda, de la que se despide.
Nadie puede negar
que ha sido desligado de la nada.

Ser de la nada es como quien nació;
como quien ve pasar los años idos,
después cierra los ojos,
se empeña en verlo todo
y, sin renacer, muere.

A. Macías Luna
(Derechos de autor)

lunes 1 de agosto de 2011

CHINCHINERO

Con un bombo en la espalda una figura
hace sonar platillos en la calle.
Un par de varas hilan desde el talle
golpes fuertes de armónica textura.

Por pocos pesos, trémulo en locura,
baila cual plomo de cumbre que en el valle
desentierra en temblor, sin que desmaye,
un río esquivo hasta la embocadura.

Se aplana el suelo, el alquitrán de Chile,
bajo los pies que causan estupor
mientras un aburrido organillero

acompasa los truenos del tambor
y murmura al frenético desfile:
Pa' pan pa' mí rebrinca, chinchinero!".

A. Macías
(Derechos de autor)

domingo 24 de julio de 2011

EN LA HUERTA

En la Huerta de los Deberes
todos los frutos lucen frescos;
sin embargo, elegimos comer
en el Vergel de los Derechos.

A. Macías Luna
(Derechos de autor)

ES ALEGRÍA

Es alegría.
El vino que encerraba la copa
Cuando se ha derramado,
Cuando su esencia se ha esparcido
Por el suelo.
No importa, es alegría.

Es bienvenida
La mancha en la loseta.
Es bienvenida
La mácula imprevista
Para beber, para tragar las lágrimas:
Las del vino,
Las de uno.
                                        No importa, es alegría.


A. Macías Luna
(Derechos de autor)

ÁGATA

   Ágata, veamos si esta vez acierto
a borrar las estelas de rumores
y abandono el caudal de sinsabores
que me causó el vinagre de tu entuerto.
   Es mi vida a tu lado un libro abierto.
Siendo tu nombre piedra de colores,
fuiste alma cegada por amores.
Con Justiniano, Carlos o Roberto
   usaste el palo de tu devaneo
para plantarlo duro en mi cabeza.
Has de reconocer que, aunque te pesa,
   es el mío el más lindo camafeo.
Soy, de quienes con aire de tibieza
pasaron por tu cama, el menos feo.

A. Macías Luna
(Derechos de autor)

RELOJ DE PARED

Está arrancando un reloj
de pared con minutero
erguido, sube a la meta
en su vehículo aéreo.


Ya suenan doce tonos graves,
doce eructos de cencerro
tras una fiesta movida
con largos, solemnes ecos.


Ya quedan cinco segundos 
para que acabe un goteo:
costura de campanadas
bordando encajes de sueño.
Cinco, cuatro, tres, dos, uno...,
el aire queda en silencio.


En borde de acantilado
se detuvo la hora en seco.
De parada repentina
fallece un anciano péndulo.


A. Macías Luna
(Derechos de autor)

jueves 23 de junio de 2011

POR EL SONETO DE TRECE SÍLABAS

La hechura del soneto | se presenta rara
si aborda creaciones | de estructura densa.
Es renovador papa | quien de pronto piensa
tentar la tradición | y hábil se enmascara

tras la práctica asidua, | tras el genio para
mostrar lo poco usado, | fantasía inmensa:
acto que le obliga | a una labor intensa
al ceñirse en las sienes | tan honrosa tiara.

Reliquias de once sílabas, | propongo un ascenso:
¿Queréis subir a trece? | Probemos fortuna;
pero atended las pausas, | no saltéis ninguna.

Y al hemistiquio cojo | le esparciré incienso
sumando seis y siete | (da igual al revés)
para guiar a los versos, | y no den traspiés.

(He marcado la cesura de los versos para demostrar el cómputo silábico de cada uno: Son todos de 7+6 sílabas con excepción del 7º verso, que es de 6+7. La diferencia con el verso alejandrino puro estriba en que éste tiene hemistiquios de de 7+7 sílabas; de ahí lo de "hemistiquio cojo" mencionado en esta composición ).

A. Macías Luna
(Derechos de autor)

SIEMPRE TÚ



Amor mío, sumérgeme en aguas cristaslinas.
Déjame ver tus ojos de esencias otoñales
para que se consuele de sus crónicos males
mi viejo corazón. Ni siquiera imaginas

el sendero de amor que frente a mí iluminas,
guiándome hasta las puertas de mundos celestiales.
En el alba temprana y en los negros umbrales
de la noche quisiera penetrar por las finas

ventanas de tus ojos, en tus miles de estrellas,
que para mí serán del orbe las más bellas.
Y cuando me rodee la muerte con su brazo,

el angustioso estigma del final traspaso,
quiero que a mis oídos sólo llegue una voz
brindándome en susurros para siempre tu adiós.

A. Macías Luna
Lautaro (Chile),  3 agosto 2003

(Derechos de autor)

miércoles 9 de marzo de 2011

PIEDRAS BAJO LA LLUVIA

De lluvia es la prisión
que en su vientre os custodia
y siembra vuestra piel
con lanilla musgosa,
la que libra del roce
de vuestra dura ropa;
la que bebe de un vaso
de percucientes gotas.

Anheláis la llegada
del cantero que ponga
encallecidas manos
en vuestra añeja costra.
Yacéis para erigir
construcciones estoicas
en un muro tendido
donde el pilar se apoya
en busca de techumbre,
entre gélidas sombras.

No os aflijáis de estar
a la intemperie, a solas;
habrá siempre un poeta
que llore por vosotras.
Pisad vuestra amargura;
reíd, piedras, ahora
y verted en mis ojos 


las aguas que os desbordan.




© A. Macías

viernes 31 de diciembre de 2010

CEDRÓN

Escóndese un cedrón bajo sus flores
lejos de mi ventana.
Sus pestañas de menta
son agujas de aulaga;
lucen como chapitas de titanio
al antifaz del sol que cae en sus caras.

Miles de oboes tocan en un coro
y al picaflor rescatan
enviando resoplidos musicales,
una canción de súbita prestancia.

Ese árbol no es mío,
se asoma por encima de la tapia;
se muestra sin descaro,
se amolda al vendaval que lo amamanta.

Él es un pequeñín,
un chiquillo travieso que se agarra
al muro del verano sin ardor
en la tierra araucana,
cuando el otoño reaparece en Chile
con flores de naranjos en España.


A. Macías
(Derechos de autor)

LA LEÑERA (Soneto de nueve sílabas)

RECITADO POR EL AUTOR


Detiene la noche su rueca.
Deja hilos de nudo extraño;
trozos de hualle en gran peldaño
que el tiempo indiferente seca.

Obtuso, un círculo se obceca
en irrumpir con gesto huraño;
renaciente, su luz en baño
blanquea desde absorta mueca.

Ya viene, ya ensilla seguro
el sol, desguarnecido y lento,
a troncos pegados a un muro

cuya altura sube y espera.
Sobre olas de palo ya siento
trotar el día en la leñera.


A. Macías
(Derechos de autor)

TRANQUILA, MI NIÑA

RECITADO POR EL AUTOR

Tranquila, mi niña.
Duérmete.

Las paredes tiemblan tiritando desde fuera,
reacias a hostigamientos;
constantes golpeteos se apoderan del aire.
Seguro es el viento, con sus manos invisibles
en delirium tremens, en ebria rapidez.
¿Vendrá el desatinado a llevarte con él?
No temas, está tu padre.

Dedos con abrigos ya golpean la ventana;
siento cómo cede el vidrio.
Quizá me desafíen con su guante en el rostro;
quizá se enreden en tu palacio de cuna.
¿Y si te raptaran para encender las estrellas?
Si es así, me voy contigo.

Descansa, mi niña.
Sueña.



(A. Macías)
(Derechos de autor)

sábado 25 de diciembre de 2010

AL ESTERO MARGA-MARGA

Hasta el Pacífico hirviente imagino
el verdín anodino
de tu estancada alberca,
desvencijada y terca.

Manojos de algas lánguidas
urden tejidos que en marrones hacen
de tu lecho un teatro donde nacen
historias de larguísimas escenas.

Te veo fluir, calmoso Marga-Marga,
como un lagarto astuto
de anochecida piel:
reptil con una abrupta y densa carga
que hace honor a tu lícito atributo
de irrelevante hiel.

Mientras te alejas, diluïdo en penas,
hacia un exilio azul entre condenas,
no te oigo respirar
por el verdusco césped que te cubre.

Con tu corte insalubre,
oh, rey, al serpentear
entre orillas de antiguas cunas de oro,
avanzas muy despacio, metro a metro.
Al fin cavas un túmulo en el mar
y hundes en él tu despintado cetro.

A. Macías
(Derechos de autor)

sábado 6 de marzo de 2010

CAFETERA HIRVIENDO

C-r-r-u-j-e la cafetera
en la plancha candente de la estufa
como un mástil con vela desplegada,
como tijera rajando la lona del viento
en una tempestad.

Rechinan dentaduras,
se quiebran maxilares de metal.
Se persiguen
c-r-u-j-i-d-o-s de osamentas
cada segundo,
rít-mi-ca-men-te;
cada segundo,
más des-pa-cio, quedo.

Su lengua, cansada de hablar callando,
comienza a achicharrarse
tras un monólogo desafinado.



A. Macías
(Derechos de autor)

domingo 24 de enero de 2010

UN GORRIÓN

Un distraído pájaro se posa
en el verde que aguanta una palmera;
pilar cercano a mí, casi a mi vera,
en un vasto jardín que el sol destroza.

Mi vista en la mañana, temerosa,
evita el trazo de la ardiente esfera;
la fogata interior de su caldera
se consume conmigo en esta fosa.

Me da el gorrión la cola, y al revés
colocado, por mí pierde interés
junto a un tronco cuya alma apenas cruje.

Me observa el ave, incómodo en mi asiento.
Mientras un toro de ciudad le muge,
sus patas pintan trazos tras el viento.

A. Macías
(Derechos de autor)

sábado 23 de enero de 2010

JUNTO A UNA FAROLA

El sol de una farola se aletarga
en el cubil nocturno que me arredra;
una vacía cueva sin ladrones
en la que me consumo con tu espera.
Viene un perro ladrando
por el extremo en que la calle mengua.
Mi vista se dispara rebuscándote
como un balín, en dirección opuesta.
Junto al ruidoso can y yo, perdido
ser que rezuma en niebla,
el hinco frío de metal actúa
de inmóvil centinela
apuntando a mi rostro
el cañón circular de una linterna.

No oigo el repicar de tus tacones,
ni el sordo aviso de sus castañuelas.
No percibo el perfume de tu pelo,
ni la dama de noche que lo envuelva.
Con semblante frustrado,
la ira me obliga a dar la media vuelta.
Y al mirar el reloj,
de mí se burlan sus enclenques lenguas
cuando una mojadura repentina
se hace fuerte en mi pierna.

A. Macías
(Derechos de autor)

sábado 9 de enero de 2010

CAÑAVERALES

RECITADO POR EL AUTOR 

Cañaverales que oléis
a perfumes de la tarde,
de un sol que apenas arde
os resguardáis y escondéis.

Lanzas clavadas entre hoja
trémula y verde demarcan
arroyos muertos que abarcan
la llanura seca y roja.

Picas delgadas de caña
con alas de hojas picudas,
filos de astillas agudas
que la luz con sombras baña.

Carrizos de polvo gris,
oíd las voces de mi alma;
llevadme al remanso en calma,
donde vosotros morís.


A. Macías, 
Castilblanco (España), 1999
(Derechos de autor)

EL JUEGO DEL SONETO

Con estrofas tu mente descalabras
haciendo uso de íntimos bocetos.
Unidos al papel como amuletos,
apuestas entre naipes de palabras.

Es un terreno que a escondidas labras,
es idóneo para plantar secretos.
Trabajando así das a luz sonetos,
sentencias preciosistas para que abras

escritos en clamor de hadas triunfales;
una orquesta con notas musicales,
alegría, tristeza, enojo, ira.

Seguidor de la argucia metafórica,
logras tu sueño: la creación pletórica
donde parece la verdad mentira.

A. Macías 
(Derechos de autor)

sábado 26 de diciembre de 2009

LA CARRETERA DE LA VIDA

Al encenderse el astro mañanero,
se iluminan paredes y ventanas,

zaguanes, soportales.

Al despertar del lóbrego agujero,

las pasiones humanas
se hunden de nuevo en simas abismales.
Calles mitad en sol, mitad en sombras
se llenan de color
con tupidas alfombras
que rozan una veta gris de asfalto.
Con ánimo y vigor
mi torre al cielo va de un solo salto.

Mis ojos buscan todo cuanto existe;
con empeño persiste
mi corazón, que encumbra
al ser que mi yo alumbra.

Sin temor a la vida miro al frente,
sigo con la cabeza levantada.
Por sí misma se forma la pendiente
que a fuerza de años pesa en mi terreno;
sin usar voladura controlada,
sin mecha ni barreno.


A. Macías
(Derechos de autor)

martes 15 de diciembre de 2009

CREPÚSCULO

El crepúsculo va empequeñeciéndose,
no presta oídos a mis quejas íntimas.
Se queda indiferente a mis ruegos,
llega, llega en silencio, destronado,
a cualquier escondrijo.

Se avecina al atardecer despacio
cuando menos lo aguardo, cuando no lo quiero.
¡Qué más da!
Se apostan en vigilia los gladiolos
en mi jardín con gestos de victoria.
Hacen señas, a veces cabecean,
no sé si sorprendidos
por el trombón sutil de esta llegada
o por la asfixia de invisibles dedos,
filos de uñas que no les pertenecen.

Se retrata el ocaso en la ventana
con crines de farolas.
Yo me pregunto por qué
ha de mostrar su desnudez a todos,
por qué tiene que ser cómo quiera él.
Si tan seguro está de mí y no teme,
debería quedarse en mis pupilas.

No, no soy yo quien viene.
El tiempo es quien se afana por volverme la espalda
con el rostro adelante;
con unas manos que describen surcos
en el llano desliz de cualquier torso,
en las grietas sumidas del semblante,
donde quedan inéditos
los capítulos leídos de la vida.

Con el paso imparable de la brisa
se enredan los cabellos de otro día,
otra fecha cabal del calendario
dispuesta por el tiempo en fila india.

La noche se convierte en compañera,
con entrañas de iones encendidos,
con descenso de negrura implacable.
La oscuridad, conviviente del aire,
repleta de mutismos,
me conduce hasta el sueño.



A. Macías Luna
(Derechos de autor)

domingo 22 de noviembre de 2009

ACRÓSTICO A CASTILBLANCO


Casas en blanco de novia
Abrazan calles con dudas.
Salpican la Sierra Norte,
Tiempos viejos las acucian;
Inmersos entre encinares
Llenos de calma y bravura.
Bebiendo en días de sol
Los pajarillos se anuncian
Al palmero de la fuente;
Noches de espléndida luna
Con duendecillos de luz
Ornan sus aguas de espuma.


A. Macías
(Derechos de autor)

miércoles 18 de noviembre de 2009

SI DESTAPÁIS MI SEPULCRO

Si destapáis mi sepulcro,
hallaréis trozos de huesos,
pero veréis que subsisten
con tuétano de mis versos.


A. Macías
(Derechos de autor)

UN POSTE Y OTRO POSTE

Un poste y otro poste se persiguen
ante la ventanilla, en lontananza.
Viajan rápidos, lentos,
entre cruces extrañas;
enderezan los brazos
y tiran cables que jamás me alcanzan.


A. Macías
(Derechos de autor)

martes 17 de noviembre de 2009

LOS PENSAMIENTOS QUE VAN Y VIENEN

Donde la espalda del carril se estrecha,
un manto de hojas vaga en piel crujiente
y juegan, entre troncos, con la brecha
rosada que les pinta el sol poniente.


Las mueve con temblor la voz del viento,
que borda el pasto con sinuoso encaje;
son las palabras del viajero aliento
que las envuelve con sutil lenguaje.


Se desperdigarán hojas marchitas,
vendrán otras espléndidas y hermosas;
creciendo acudirán a verdes citas
a enamorarme, atentas y amorosas.


Y en el desplante de la primavera
arraigará la cepa del olvido,
que traerá en frutos dulces a mi vera
lo que en ti pudo ser y nunca ha sido.


En juegos de ida y vuelta se entretienen
para escapar del alma y regresar,
porque mis pensamientos van y vienen,
pero un día por fin te han de olvidar.



A. Macías
(Derechos de autor)


HAY UN LUGAR (II)


Hay un lugar en que desde una roca
vi, una noche de estrellas, la laguna
del mar quieto soñando con la luna,
con el fulgor blancuzco de su boca.



Hay una playa donde a oscuras toca
mi corazón sin pena, sin ninguna
disonancia, unos trémolos de cuna
al río del amor que desemboca



entre espumas salvajes, entre escollos,
con la ilusión de jóvenes arroyos,
y en rápida carrera en ti se adentra.



Es un bello rincón que hay en Quintero;
en la arena, añorándote, se encuentra
mi alma bajo el nocturno de un te quiero.




A. Macías
(Derechos de autor)

domingo 8 de noviembre de 2009

VOCES DE SILENCIO

El tictac del reloj

son voces que hablan solas, por sí mismas.

Latidos de badajos

que anuncian el silencio de la pieza,

la pena de los muros,

el tembleque flamígero del fuego,

la sobriedad invicta de los muebles.




Sordina de la atmósfera, desgarro del espíritu.

Linde entre los sentidos y la muerte.

Tierra de nadie que con nadie quiere.

Idioma de sepulcro

que produce sudores en las sienes.




Clama la habitación.

Sollozan las paredes.

Va a revivir el fuego.

Reaparecen los muebles como espectros.

Se va la calma en la molécula etérea;

algo se va de nuestra vida oculta.



Los segundos, a gritos,

crean su propio lenguaje,

arcano, soterrado,

inequívoco, activo.

Yo, sin querer, lo entiendo.

Y tú, ¿lo oyes al menos?





A. Macías
(Derechos de autor)

MI VIDA


Al despertar del lóbrego agujero,  
las pasiones humanas
se hunden de nuevo en simas abismales.
Al encenderse el astro mañanero, 
se iluminan paredes y ventanas, 
zaguanes, soportales. 
Calles mitad en sol, mitad en sombras 
se llenan de color 
con tupidas alfombras 
que rozan una veta gris de asfalto. 
Cón ánimo y vigor 
mi torre al cielo va de un solo salto.

 Mis ojos buscan todo cuanto existe, 
con empeño persiste 
mi corazón, que encumbra 
al ser que mi yo alumbra.

Sin temor a la vida miro al frente, 
marcho con la cabeza levantada. 
Por sí misma se forma la pendiente 
que a fuerza de años pesa en mi terreno, 
sin usar voladura controlada, 
sin mecha ni barreno.

A. Macías Luna (Castilblanco, España) 
(Derechos de autor)

SED INSACIABLE

Una sed insaciable, en mi alma roja
de rabia, me tiene atormentado;

es la causa, un amor desventurado,

de este mal incurable y mi congoja.


Quisiera extraer, con la afilada hoja

de la mente, el madero desgraciado

del trance súbito y desacertado.

Un amargo caudal arrasa, moja,


llena mi rostro con desconsuelo;

me abre sendas de sal en las mejillas.

En el campo de amores perdedor


nato soy. Con los ojos en el cielo,

ojalá pueda sacar las astillas
y ser, por una vez, el vencedor.




A. Macías (Castilblanco, España)
(Derechos de autor)


VIAJE MENTAL


Hice hoy un viaje en la mente,
una embestida en el tiempo.

Me acerqué seguro a echar
un vistazo por mi pueblo.
Lo veía igual que antaño,
en soledad y pequeño,
con sus callejuelas calladas
entre aceras de cemento.

¿Quién no blande el azadón
de la infancia, de los juegos,
entre carreras de locos
tras queridos compañeros?
¿Quién no se ha mostrado a veces,
en aquella edad, travieso;
tensar unas largas trenzas,
enterrarlas en los dedos,
para quedarse en la mano
con un mechón de cabellos?

Hoy dirigí mis neuronas
hacia el blanco cementerio
donde se pudren aún
de mis mayores los huesos,
los que hacen envejecer
al mismo sepulturero;
los que reparten simientes
de cenizas bajo el suelo
y obligan mi alma a inclinarse
con añoranza y respeto
sobrevolando terruños

donde se cansan los vientos.


Es apabullante el sitio,

su lenguaje de silencio;
con un grillete en la lengua
me siento atado, indefenso,
entre habitantes sin vida,
escondidos y traspuestos.

Retorno por la alameda
de mi cerebro hasta el centro
donde descuella un cartel:
el de un joven zapatero
que jamás había visto,
con sus martillos y hierros.
Es el hijo de Jonás,
que lleva dos años muerto.

Le veo sentado en su banco
con un delantal mugriento;
sus manos ágiles, fuertes,
recortan suelas y cueros,
y desclavan un tacón
desgajado y con remiendos.

Marcho suspendido en andas,
en silencioso paseo.
Me siento perdido y ausente
con el tufo del incienso
que surge a flote, entre giros,
del antro oscuro del templo.

Me afano por descifrar
las lápidas del recuerdo,
los ojos poniendo nombres
a las calles en mi pecho.

Hoy dejé una imagen nítida
de estrella errante en mi pueblo.


A. Macías
(Derechos de autor)

VIAJE POR NEUQUÉN


Hoy ingresé a Neuquén, páramo en Argentina.
Detrás dejé araucarias y pinares frondosos.

Hoy descubrí un semblante de tierra sin narices,
callado recorrido por betún en reposo;
por una carretera, símil de pista aérea
entre cerrillos bajos de terruños en polvo.

Hoy vi ovejas cansadas que morían por agua,
donde el batitú silba al planeo del cóndor;
por donde se desplazan unas reses cansinas
rastreando tras el gaucho su nutritivo apoyo.
Los pulmones vacíos se tragan aire ardiendo
destronado a la fuerza por desabrido soplo.

Las ruedas de mi coche, deslucidas por horas,
van trazando roderas en deleznable rostro,
en cerros maltratados por la carencia de lluvia,
donde trazan las sendas un dibujo monótono.

Llega el paseo errático de estrellas incipientes,
que hunden las mías fijas en matorrales hoscos.
Mis dos viajeras nómadas reman a ras, a oscuras,
por un Neuquén salvaje, por un camino inhóspito.
En la noche nacida resuelvo dar la vuelta,
de regreso hacia el Chile quebrado y montañoso.

Digo adiós a Argentina mientras cruzo la linde.
Detrás dejo Neuquén con salitre en los ojos.


A. Macías (Zapala, Argentina)
(Derechos de autor)




LA CATEDRAL DE CÁDIZ


Sobre la Tacita de Plata
aguanta firme, catedral.
Eres su único pedestal
cuando el temporal se desata.

No te duermas, no te amodorres.
Las sirenas, al susurrar,
airado alborotan al mar
mientras muerde el tiempo tus torres.

Desde la plaza de las Flores
se empalagan piedras robustas,
y en tus callejuelas vetustas
perviven marinos olores.

Desde un castillo te escudriña
prendándose de ti, amorosa,
la Caleta larga y ociosa:
brazo del barrio de la Viña.

De piedra amarga con sal eres
bajo el prado limpio del cielo.
Te tocas con un fino velo
que cobija a bellas mujeres.

Tu cúpula, tu áurea bola,
en el agua azul cabrillea,
y con el sol brava pelea
por ser corazón de la ola.


A. Macías (Castilblanco, España)
(Derechos de autor)