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miércoles, 7 de marzo de 2018

MAÑANA, MEDIODÍA, POR LA TARDE


   Mañana, mediodía, por la tarde
la escucho suspirar de vez en cuando;
su tronco oscila al viento con alarde
mientras pulo estas frases transpirando.
   Frescas y secas, verdes y amarillas,
sobre un escote orondo y al cubierto
le cuelga muchedumbre de escobillas
que el muro sobrevuelan de mi huerto.
   Mirar me gusta a lo alto y me pregunto,
abstraído en escritura zalamera,
por qué tan tímida e incansable sube.
   En respuesta me lanza una nube
cómplices guiños, detenida junto
al durazno que acosa a la palmera.

© Antonio Macías Luna
V. Alemana (Chile), 27 de enero de 2018

OCASO


   En el jardín la luz despacio avanza.
Sombras pintan el suelo de cemento,
lo ofuscan resplandores con su danza
lenta, signo de cósmico talento.
   En lo alto, sin murmullos de alabanza,
se despliega una nube al firmamento;
por el viaje parece que se cansa,
pero reparte harapos contra el viento.
   El fuego remolón se come al día,
le embadurna el semblante y lo satura
de matices violáceos, tenues brillos
   que sin desmayo surgen en la altura.
Bajo pavesas de unos lucerillos
se encorva el sol, saciado de ambrosía.

© Antonio Macías Luna
Villa Alemana (Chile), 30 de octubre de 2017

sábado, 23 de septiembre de 2017

CANTO GREGORIANO


   Movido por un lenitivo canto,
me envuelve su devoto abrazo, gama
de graves con agudos que embalsama
un austero clamor dormido en llanto.
   Ante el coro mis lágrimas aguanto.
Embozado en latín, el aire aclama,
en dulces notas de sinuosa llama,
el eterno carisma de algún santo.
   Vibra en cruz de gargantas la sonora
unión de voces; la auditiva tea
con miedos, con temblores titubea
   y en el templo un suspiro alado aflora.
Entre incienso y penumbra se pasea
Dios Padre, quien de amor conmigo llora.

© Antonio Macías Luna
V. Alemana (Chile), 28 de agosto de 2017



NOCHE DE LLUVIA

 
   Del viento cautiva la tarde se queda
con la tempestad silbando en las calles.
Calzadas, bordillos, modelos de valles,
construyen embalses sobre la alameda.
   Ya corre la lluvia cortinas de seda,
alarmados perros pregonan con ayes
su destino incierto; son vivos detalles
por estar aislados en acuosa veda.
   Despacio las sombras, tumbadas de bruces,
desparraman rayos que pintan horrores,
reflejan ventanas carentes de luces.
   Vencida la noche y húmedos los marcos,
al son de las gotas en sordos tambores
se ahorca la lluvia con sogas de charcos.

© Antonio Macías Luna
V. Alemana (Chile), 18 de junio de 2017

domingo, 28 de mayo de 2017

CUANDO LA MENTE ESTÁ CORTA



Cuando la mente está corta o escasa,
y un poema se enquista para largo,
el café dulce riñe con lo amargo,
con la pluma rebelde que no traza.

Me concentro en el fondo de la taza,
que es don caritativo de un encargo;
el líquido infernal que, sin embargo,
infunde luz mientras el día pasa.

Si no es el léxico profundo y rico,
arde la mente y pienso en el amor,
y de tanto pensar me mortifico.

Pero no hay que sentirse perdedor.
Cuando se torna el verso torpe y chico,
me tomo el café y cato su sabor.

Antonio Macías Luna
V. Alemana (Chile), 21 de enero de 2009

EPITAFIO

 

Que me abandonen a los pies de un pino
en España o en Chile, y de mortaja
me cubran dos banderas, tierra y laja
bajo el cielo andaluz o aconcagüino.

Que el pinzón o el queltehue en mi destino
le canten al gusano que rebaja
la ceñida madera de una caja.
A él, artesano sin piedad, conmino

a que se aloje en mí, arrumbado en sueño.
En un monte o volcán se unja con grises
para nombrarse rey de las raíces.

Y él, del bosque y pinar oculto dueño,
repuje con paciencia mi figura
en lecho patrio de una sepultura.

© Antonio Macías Luna
Lautaro (Chile), 12 de febrero de 2010

sábado, 27 de mayo de 2017

ERES LA ÚNICA

Para mi amada Ana Luisa Valenzuela-Retamal           


Eres la única que haces que me venza,
hasta el fin, el calor de un sentimiento.
Conmigo siempre vas, no me arrepiento
de oler un azahar, mi flor que piensa.

Eres el ser leal, la luz intensa
que se enciende feliz todo momento.
Eres, en esta amura contra el viento,
sonora brisa de la mar inmensa.

No soy más que una mística odisea,
un Ulises dispuesto a navegarte
mientras tejes mi azul de panacea.

A mi bajel se asoman Tú y el Arte:
dos faros que, en destino sin salida,
en el mundo me alumbran de por vida.

© Antonio Macías Luna
V. Alemana (Chile), 6 de enero de 2010

domingo, 26 de febrero de 2017

ABORDANDO UN POEMA

 
Cuando enfría su faz la noche afuera
mientras de mí se adueñan pensamientos;
cuando del sol no cuelgan ni harapientos
rayos, crecen las sombras a mi vera.

Lo invisible me invita a la quimera,
a un surtidor de ideas con acentos
salpicando una escala de sedientos
párrafos, las estrofas en espera.

Froto mi lámpara y al verso me abro
a la vez que el celoso genio mira
cómo restallan palos en mi pira,

cómo impiden las aguas de la frente
que mi lirismo acabe en descalabro,
y en tizón la cabeza me reviente.

© Antonio Macías Luna
Villa Alemana (Chile), 25 de diciembre de 2016

domingo, 1 de enero de 2017

A LA ESTATUA DE LA INFANTA MARIA LUISA EN EL PARQUE DE SEVILLA (soneto en versos de 14 sílabas con hemistiquios de 8+6)


(Estatua en bronce de la infanta, por Enrique Pérez Comendador)



Miran tus serenos ojos de frente al vacío,
dadivosa, noble Infanta María Luisa.
Hace tiempo en tu semblante nació la sonrisa
que dibuja el cardenillo con su verde frío.

Fragantes galas te entregan majestad y brío,
sentada frente a un estanque. Pequeña y remisa,
en tus dedos una dalia, sin miedo a la brisa,
te acompaña fiel en días de invierno y estío.

Donaste al Guadalquivir, en magia de olor,
la amplitud de tu glorieta y parque placentero
para las blancas palomas y el dulce jilguero.

Mientras por años tu bronce soporta un rigor
de crematorio en agosto y escarcha en febrero,
con gratitud resplandece Sevilla en tu flor.

© A. Macías Luna
Villa Alemana (Chile), 31 de diciembre de 2016
(El borrador fue incluido el 24-11-1999 en el Libro de Poemas n° 3, registrado en Prop. Intelectual de Sevilla con el n° SE-8275, luego fue publicado en este blog el 14/12/2008. El poema de esta entrada es la versión definitiva.

lunes, 29 de agosto de 2016

A PUNTA ARENAS



            Punta Arenas, balcón a baja altura
            orillando pisadas de titanes,
            asombro de Fernando Magallanes
            por su inusual aspecto y estatura.

            Percibo en tus entrañas la figura
            de un curvado ovejero con sus canes,
            cuyas voces impiden los desmanes
            del rebaño esquilando pampa dura.

            Naciste del perdón y la condena,
            pero la muerte hizo de tu agreste
            penal una ciudad para la gloria.

            ¡Niña de Chile en cuna anclada al este!,
            así te amo, echadita sobre arena,
            piel de un Estrecho con pionera historia.


            ©Antonio Macías Luna
            Punta Arenas (Chile), 26 agosto 2016

A UN PINO



         Grávido eres, varal de gruesa espiga,
         pino forrado en púas que dan miedo.
         Tu pirámide apunta en un robledo
         mientras la fronda a vegetar te obliga.

         Creces lento y fornido como viga,
         escalonando ramas sin enredo.
         Con brincos invisibles de años, quedo,
         un rizado antifaz en ti se abriga.

         En oscuro verdor no te sonrojas,
         rematado por un enhiesto embozo
         de copones, garrochas que el brumoso

         tul atraviesan, finamente flojas.
         Soñando atacas al cielo nuboso
         con tus ejércitos de agudas hojas.

          © Antonio Macías Luna
    En viaje Pichilemu/Santiago, 16 abril 2016

lunes, 13 de agosto de 2012

MI REALIDAD DIARIA


Ya viene, ya se acerca un nuevo día,
a entregarme su estético gemido,
a hacerme caer en otra apostasía.
Huyo antes de que me haya convencido.

Ya se aproxima con algarabía
una nube de tétrico alarido.
Me disputa el capote su bravía
apariencia de tono y colorido.

Y así me llegan cientos de jornadas.
Evito las caídas y cornadas,
de las que me defiendo con estoque:

con la pluma en acción que da a mis sueños,
mis altruïstas y obsesivos dueños,
la diaria realidad con nuevo enfoque.

                        ©Antonio Macías Luna

HUIDA HACIA LA MUERTE



Es la vida una huida hacia la muerte,
mientras al infinito lleva mudo
el hombre el espíritu testarudo
y su existencia, desde el mundo, inerte.

Las aguas se le van hacia el celeste
sin fuerza anímica, en letal discurso;
un arroyo agotado en lento curso
hasta que a su corriente no le reste

ni un ápice de luz ni de color.
Torpe ante la vejez de los sentidos,
todo lánguido y lleno de pavor,

se duerme con las manos en el pecho,
apagando los últimos quejidos,          
y la mirada escrita sobre el techo.

            ©Antonio Macías Luna

domingo, 5 de agosto de 2012

SE APROXIMAN LEJANAS CANDILEJAS



Se aproximan lejanas candilejas,
se me acercan sin pompa ni trombones.
Sobre el monte angustiado en panteones
veo cómo despiertan en las rejas

los hierros bajo un mar de chispas viejas,
de las que penden lóbregos sayones.
Trenzados en cortejo, los telones
se apartan de la luz frunciendo cejas.

No quiero que se apague el aliciente,
quiero que arda el atisbo de alegría.
Tras llorar en la noche muertas horas,

sudan los vidrios gotas de relente:
el hijo de una más de las auroras
que bajo el sol copulan con el día.

                © Copyright Antonio Macías Luna

viernes, 3 de febrero de 2012

MIRADA


Mirada, tú ardes como ascua hundida,
misiva escueta de un amor oculto,
misántropo que clama con indulto
misericordia por seguir con vida.

Mirada de esperanza renacida
mientras se entierra como inerte bulto
mi lento fenecer en el sepulto
misterio de tu fosa desabrida.

Mi destino se cruza con el tuyo,
mistral que sopla débil y se alienta
mixturado con rachas de murmullo

stico. Para no ser más un reo
militando en prisión de muerte lenta,
rame con fogatas de deseo.

                                      Antonio Macías Luna
                                      (Derechos de autor)

jueves, 26 de enero de 2012

PETICIÓN A UNA ROSA

   Te ensalza con piropos el poeta.
Te declama expectante sus canciones
a tal punto que ya no eres discreta
y, por norma, seduces corazones.
   Conocedor de tu inmortal receta,
para hablarte me sobran las razones.
Te ruego endulces la acritud que veta
a un pecho los latidos con perdones.
   ¡Rosa que te emparejas con el viento!,
apelo a tu semántica tan breve:
tu cáliz que cimbrea la mañana,
   para que al corazón querido lleve
sólo una estrofa en sílabas de grana
y le transfiera mi arrepentimiento.

                   Antonio Macías Luna
                        (Derechos de autor)

REENCUENTRO

Entre los altibajos del destino,
adrede te escondí, errado, un día
como una luz que sale de la Vía  
Láctea y al cielo abre otro camino.

Grande el peso que encima se me vino 
a mí, un sirviente tuyo, Poesía,
por montes de nublada hipocresía
con las cumbres flotando en blanco lino.

Solo, sin el joyel de tu esplendor
fui rincón que destierra sol y rosa.
Mientras cobraba sombras por mi error,

tú a las nieves cubrías de color
y otra vez regresaste, dadivosa.
Gracias por no mirarme con rencor.

 Antonio Macías Luna                                                                                                                                        (Publicado en Poetas Andaluces)
(Derechos de autor)

lunes, 1 de agosto de 2011

CHINCHINERO

Con un bombo en la espalda una figura
hace sonar platillos en la calle.
Un par de varas hilan desde el talle
golpes fuertes de armónica textura.

Por pocos pesos, trémulo en locura,
baila cual plomo de cumbre que en el valle
desentierra en temblor, sin que desmaye,
un río esquivo hasta la embocadura.

Se aplana el suelo, el alquitrán de Chile,
bajo los pies que causan estupor
mientras un aburrido organillero

acompasa los truenos del tambor
y murmura al frenético desfile:
Pa' pan pa' mí rebrinca, chinchinero!".

A. Macías
(Derechos de autor)

domingo, 24 de julio de 2011

ÁGATA

   Ágata, veamos si esta vez acierto
a borrar las estelas de rumores
y abandono el caudal de sinsabores
que me causó el vinagre de tu entuerto.
   Es mi vida a tu lado un libro abierto.
Siendo tu nombre piedra de colores,
fuiste alma cegada por amores.
Con Justiniano, Carlos o Roberto
   usaste el palo de tu devaneo
para plantarlo duro en mi cabeza.
Has de reconocer que, aunque te pesa,
   es el mío el más lindo camafeo.
Soy, de quienes con aire de tibieza
pasaron por tu cama, el menos feo.

A. Macías Luna
(Derechos de autor)

jueves, 23 de junio de 2011

POR EL SONETO DE TRECE SÍLABAS

La hechura del soneto | se presenta rara
si aborda creaciones | de estructura densa.
Es renovador papa | quien de pronto piensa
tentar la tradición | y hábil se enmascara

tras la práctica asidua, | tras el genio para
mostrar lo poco usado, | fantasía inmensa:
acto que le obliga | a una labor intensa
al ceñirse en las sienes | tan honrosa tiara.

Reliquias de once sílabas, | propongo un ascenso:
¿Queréis subir a trece? | Probemos fortuna;
pero atended las pausas, | no saltéis ninguna.

Y al hemistiquio cojo | le esparciré incienso
sumando seis y siete | (da igual al revés)
para guiar a los versos, | y no den traspiés.

(He marcado la cesura de los versos para demostrar el cómputo silábico de cada uno: Son todos de 7+6 sílabas con excepción del 7º verso, que es de 6+7. La diferencia con el verso alejandrino puro estriba en que éste tiene hemistiquios de de 7+7 sílabas; de ahí lo de "hemistiquio cojo" mencionado en esta composición ).

A. Macías Luna
(Derechos de autor)