Arena en sueños frente al mar,
cautiva de unas veleidades:
sirenas que se enamoraron
de mundillos apelmazados.
Es un extraño maremoto
esa franja sin movimiento,
papel ocre cortado en curva
por la guillotina del tiempo.
El ronco rumor de las olas
la adormece en lenguaje esquivo,
en un discurso de ida y vuelta,
un sueño sin fin ni principio.
Arena húmeda y pesada,
sordomuda como un desierto;
desierto embelesado en agua,
agua dando a luz más arena.
A. Macías
(Derechos de autor)
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